El 22% de las personas que siguen influencers en España ya intentó conocer al suyo en la vida real — y casi una de cada cinco cree que podrían terminar siendo "buenos amigos". El dato es de una encuesta de Kaspersky a 15.000 personas en 25 países (2021). Lo que describe tiene nombre desde hace 70 años: relación parasocial. Y si tienes hijos, vale la pena entenderlo antes de que ellos lo vivan.
Respuesta corta: Una relación parasocial es un vínculo emocional de una sola vía: tu hijo siente que conoce a un influencer —que es su amigo, casi— pero el influencer no sabe que existe. El término es de los sociólogos Horton y Wohl (1956). No es malo en sí; el riesgo aparece cuando se confunde con una amistad real.
En casa todavía no llegamos ahí: nuestra hija tiene 6 años y no tiene dispositivos propios. Pero el día en que nos pidió ver "otra vez" a su personaje favorito, entendimos lo rápido que un niño se apega a una cara en pantalla. Fuimos a buscar los datos. Esto es lo que encontramos, y lo que significa para tu familia.
¿Qué es exactamente una relación parasocial?
Una relación parasocial es un vínculo emocional que una persona siente hacia una figura pública que no la conoce ni interactúa con ella de vuelta. Tu hijo comenta, reacciona, ve cada video y siente cercanía; del otro lado no hay nadie que lo reconozca. Es real para él, unilateral en los hechos.
El concepto no nació con TikTok. En 1956, los sociólogos Donald Horton y Richard Wohl lo describieron en su artículo Mass Communication and Para-Social Interaction (texto completo en Internet Archive). Estudiaban a personas que sentían una conexión íntima con presentadores de radio y televisión, a pesar de que el vínculo iba en una sola dirección. Lo llamaron "intimidad a distancia".
Lo que cambió no es el fenómeno, sino la dosis. El presentador de los años 50 aparecía a una hora fija y se despedía. El influencer de hoy contesta comentarios, sube stories a cada rato y habla a cámara como si te hablara a ti. La pediatra del desarrollo Elizabeth Milkovich lo resume en el blog de Children's Mercy: es sentirse conectado con alguien que "no te conoce personalmente".
No es una enfermedad ni una señal de alarma automática. La mayoría de las personas tiene alguna —con un cantante, un equipo, un personaje de serie— y vive perfectamente con ella. Tampoco es exclusiva de los niños: el dato de Kaspersky es de adultos.
Y no es lo mismo que ser fan. Ser fan es admirar a alguien sabiendo que no lo conoces. La relación parasocial cruza la línea cuando el cerebro empieza a procesar ese vínculo como una amistad de verdad: cuando tu hijo cree que el influencer lo escucharía, lo entendería, sería su amigo si se conocieran.
¿Por qué los influencers intensifican el vínculo?
Porque están diseñados para sentirse cercanos. A diferencia de una estrella de cine lejana, el influencer comparte su desayuno, responde mensajes y mira a cámara. Esa accesibilidad, combinada con la frecuencia, es justo lo que dispara la sensación de amistad — y los datos de Kaspersky lo muestran.
Según esa misma encuesta, entre los usuarios que siguen influencers en España, casi tres de cada cuatro (74%) interactúan con ellos: comentan sus publicaciones (46%) y reaccionan a sus stories (40%). El 22% buscó conocerlos en persona. En América Latina, el 18% cree que su influencer favorito "podría ser su amigo" y el 24% ya conoció a uno en la vida real.
Hay un matiz importante: esa cercanía no es solo riesgo. El 56% de los encuestados dice que aprende de los influencers sobre salud, pasatiempos o estilo. Una relación parasocial puede dar pertenencia, modelos a seguir y comunidad. El problema no es el vínculo; es la confusión.
¿Cuándo deja de ser inofensivo?
El punto de inflexión llega cuando el vínculo influye en lo que tu hijo cree, quiere o compra. Ahí deja de ser entretenimiento y empieza a moldear decisiones — y la evidencia lo confirma.
Un estudio de Lou y Kim publicado en Frontiers in Psychology (2019, 415 adolescentes de 10 a 19 años) encontró que, cuanto más fuerte es la relación parasocial percibida con un influencer, mayor es el materialismo del adolescente y su intención de comprar lo que ese influencer promociona. No es que los influencers "arruinen" a nadie; es que el vínculo emocional abre la puerta a que la publicidad se sienta como un consejo de un amigo.
El mismo estudio trae una buena noticia para los padres: la mediación activa —conversar con tu hijo sobre lo que ve, en lugar de solo prohibírselo— se asoció con menos materialismo. La restrictiva sola no tuvo el mismo efecto. Hablar funciona mejor que vetar.
Este es también el terreno donde el vínculo de una sola vía se parece a otro fenómeno reciente: los compañeros de inteligencia artificial a los que los adolescentes se apegan. En ambos casos, alguien siente una relación que la otra parte no tiene.
¿Por qué importa especialmente con niños y adolescentes?
Importa porque el grueso de su vida social ya transcurre donde viven los influencers. En Estados Unidos, 9 de cada 10 adolescentes usan YouTube y cerca de la mitad dice estar en línea "casi constantemente", según Pew Research Center (2024, 1.391 adolescentes). A más horas frente a la pantalla, más exposición a esas figuras y más probabilidad de apego.
A esto se suma una capa que ningún presentador de los años 50 tenía: muchos de esos influencers son ellos mismos niños y adolescentes, expuestos por sus propias familias. Lo trabajamos en nuestro post sobre niños influencers y la exposición infantil en redes. El ecosistema completo —quién crea, quién consume, quién monetiza— forma parte de la seguridad en redes para tus hijos, nuestra guía base sobre el tema.
Cómo acompañar esto en familia (sin demonizar)
No se trata de prohibir a los influencers, sino de que tu hijo entienda qué está viendo. Tres cosas concretas que puedes hacer esta semana:
Pregunta, no sentencies. "¿Qué te gusta de esta persona?", "¿crees que ella sabe que existes?". La mediación activa que midió el estudio de Lou y Kim empieza con preguntas, no con sermones.
Nombra el negocio. Cuando aparezca un producto, di en voz alta: "esto es publicidad, le pagan por mostrarlo". Que tu hijo sepa que un consejo y un anuncio pueden venir de la misma cara.
Marca la diferencia entre cercanía y amistad. Un influencer puede caerte bien sin ser tu amigo. Es la misma conversación que, más adelante, servirá para las redes sociales en la adolescencia.
La meta no es que tu hijo deje de admirar a nadie. Es que sepa de qué lado de la pantalla está cada quien.
Lo que aún no sabemos
La evidencia sobre relaciones parasociales y menores todavía tiene huecos. El estudio de Kaspersky midió a adultos, no a niños; el de Lou y Kim es estadounidense y observacional, así que muestra asociación, no causa. Falta investigación longitudinal y en contexto latino sobre qué pasa cuando un niño que creció con influencers llega a la adolescencia. Por eso hablamos de acompañar y observar, no de cifras alarmistas: los datos dan contexto, no veredictos.
Preguntas frecuentes
¿Es malo que mi hijo tenga una relación parasocial?
No necesariamente. La mayoría de las personas tiene vínculos parasociales sanos con artistas o personajes. Se vuelve un problema cuando reemplaza relaciones reales, afecta el ánimo o lleva a gastar dinero para "estar cerca" de esa figura.
¿A qué edad aparecen estas relaciones?
Pueden aparecer en la primera infancia, con personajes de dibujos, y se intensifican en la adolescencia con los influencers. Pew encontró que 9 de cada 10 adolescentes de EE. UU. usan YouTube, el terreno natural de estos vínculos.
¿Qué diferencia hay entre ser fan y una relación parasocial?
Ser fan es admirar a alguien sabiendo que no lo conoces. La relación parasocial cruza la línea cuando se siente como amistad recíproca: cuando tu hijo cree que el influencer lo conocería o lo entendería si se encontraran.
¿Prohibir los influencers es la solución?
La evidencia sugiere que no. En el estudio de Lou y Kim (2019), conversar con los hijos (mediación activa) se asoció con menos materialismo, mientras que solo restringir no tuvo el mismo efecto. Acompañar funciona mejor que prohibir.
Si esto te hizo pensar en algún creador que tu hijo "siente cercano", esa es la conversación que vale la pena tener esta semana. Cuéntanos cómo te fue — para eso hacemos esto.
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Con cariño y datos, Mayra y Jorge





