¿Un asistente de IA reparte la carga mental de una casa?
Nadie lo ha comprobado. La única prueba empírica publicada que encontramos es un piloto croata de 2025: cinco madres usaron ChatGPT dos semanas y no reportaron ninguna redistribución del trabajo cognitivo dentro de sus hogares (Klasnić et al., Universidad de Zagreb). En español, además, no encontramos ninguna encuesta oficial que la mida.
Las apps que prometen aligerar la carga mental
Son las 9:47 de la noche de un martes. En una cocina de Quito, de Madrid o de Bogotá, una madre abre ChatGPT y escribe: "arma un menú semanal con lo que hay en la nevera, sin brócoli, que el jueves hay natación". La respuesta tarda cuatro segundos y es buena. La cena del jueves quedó resuelta.
La pregunta de quién venía cargando la cena del jueves —y la del viernes, y la lista del colegio, y la fecha de la vacuna— quedó exactamente donde estaba. Los dos trabajamos en tecnología y usamos IA todos los días: este asunto nos cruza el escritorio y la cocina.
Esa escena, multiplicada por millones de cocinas, sostiene hoy una industria entera. Hay apps con nombre de niñera —Ohai, Skylight— que se venden como asistentes de la logística familiar; Skylight se promociona como "el primer calendario digital que aligera la carga mental". Hablan casi siempre en femenino, porque saben a quién le hablan. Ninguna opera en español. Y el mercado ya deja pistas: Milo, un asistente familiar que la prensa del sector reportó respaldado por OpenAI y Y Combinator, cerró en enero de 2026. Lo anunció su propia fundadora, Avni Patel Thompson, y su diagnóstico se lee como una advertencia: "todavía es demasiado temprano. Demasiado temprano para construir el tipo de IA que aligere la carga de forma confiable, grata y potente sin devolvértela por otro lado". Nada de esto es evidencia; es publicidad y mercado. La evidencia, la poca que hay, está en otra parte.

El único experimento que encontramos tiene cinco participantes
Empecemos por lo más valioso y lo más frágil del mapa. Entre enero y febrero de 2025, en Croacia, cinco madres con empleo usaron ChatGPT todos los días durante dos semanas para organizar su hogar. Formó parte del proyecto Digital Motherhood 2 de la Universidad de Zagreb; el equipo de Klasnić lo publicó en 2025 en actas de conferencia. Hasta donde alcanzó nuestra búsqueda —cuatro idiomas, actas de interacción humano-computadora, preprints y, en una segunda vuelta, Scopus—, es el único despliegue empírico que encontramos que preguntara si un asistente de IA cambia el reparto de la carga mental dentro de la pareja.






