Respuesta corta: el stalkerware es software espía que se instala en un teléfono sin que su dueño lo sepa y transmite ubicación, mensajes, llamadas y fotos a otra persona. En 2023, Kaspersky detectó 31.031 usuarios afectados en 175 países; en América Latina, Brasil concentró el 76% de los casos de la región, seguido de México y Colombia. Y hay un detalle que casi nadie cuenta: desinstalarlo de golpe puede ser peligroso
Lo escribimos porque es una de esas amenazas que no se ven. No hay ventana emergente ni alerta: el software trabaja en segundo plano mientras el teléfono parece normal. Y aunque afecta a cualquiera, su uso más documentado es el control de una pareja sobre otra.
Qué es exactamente el stalkerware
Es software diseñado para espiar la actividad de un dispositivo sin conocimiento ni consentimiento de quien lo usa. Recolecta ubicaciones GPS, mensajes, registros de llamadas, fotos y actividad en redes, y lo envía a un panel web al que accede quien lo instaló.
La diferencia con una herramienta de control parental legítima no está en la tecnología, sino en dos cosas: el consentimiento y la visibilidad. Una app de control parental se instala a la vista y el menor sabe que está. El stalkerware se esconde. Esa distinción importa para entender cómo configurar un control parental que no sea espionaje.
Algunas versiones van más lejos y permiten activar remotamente la cámara y el micrófono. Olimpia Coral, activista por un internet sin violencia contra mujeres y niñas, define estas aplicaciones como una forma de violencia digital, con impacto no solo en la privacidad sino en la seguridad física de quien la sufre.
Qué dicen los números
El informe State of Stalkerware 2023 de Kaspersky detectó usuarios afectados en 175 países. La aplicación más extendida fue TrackView, con 4.049 usuarios impactados. En América Latina y el Caribe se registraron 5.478 casos, ligeramente por debajo de los 6.170 de 2022.
En Estados Unidos, entre 2010 y 2020 se presentaron 412 casos federales de ciberacecho. Entre las tecnologías usadas aparecieron desde mensajes y correos hasta cámaras y, en varios casos, AirTags de Apple colocados en pertenencias de las víctimas para seguirlas sin que lo supieran.
Conviene leer estas cifras con cabeza: son detecciones de un solo fabricante de antivirus, no prevalencia real. El número verdadero es casi con seguridad mayor, porque el stalkerware solo se cuenta cuando alguien lo busca.
Cómo detectar si tu teléfono lo tiene
Los cinco indicadores que señalan los analistas de Kaspersky:
Aumento inexplicable en el consumo de datos móviles.
La batería se agota mucho más rápido que antes.
Aplicaciones desconocidas en el listado completo de apps —no solo en la pantalla de inicio, donde el stalkerware suele ocultarse—.
Ruidos o interferencias durante las llamadas.
Avisos o reinicios inesperados del sistema.
Ninguno por sí solo prueba nada: una batería vieja también dura menos. Es la combinación, y sobre todo la aparición de apps que no recuerdas haber instalado, lo que enciende la alarma.
Lo que casi nadie advierte: no lo borres de inmediato
Este es el punto más importante del artículo y el que suele faltar en las guías. Si encuentras stalkerware en tu teléfono, el impulso lógico es desinstalarlo ya. Pero:
La app puede avisar a quien la instaló. Si esa persona es alguien de tu entorno, el aviso puede desencadenar una escalada de la agresión.
Borrarlo destruye la evidencia que podría servir en una denuncia o un juicio.
Antes de tocar nada, evalúa tu situación y busca apoyo en una organización especializada en violencia digital. La decisión segura no siempre es la más rápida.
Medidas preventivas
Contraseña única y robusta en el teléfono, y que sea solo tuya.
No compartas las contraseñas de tus cuentas en línea, ni con tu pareja.
Descarga aplicaciones únicamente desde tiendas oficiales.
Instala un antivirus fiable y ejecuta escaneos periódicos.
Revisa la lista completa de apps instaladas cada cierto tiempo, no solo la pantalla de inicio.
Por qué esto importa en una casa con hijos
Dos motivos. El primero es directo: si un adolescente tiene teléfono, también puede ser objetivo —de una expareja, de un compañero, de alguien que conoció en línea—. El segundo es más incómodo: la frontera entre supervisar a un hijo y espiarlo es exactamente la misma que separa el control parental del stalkerware. Consentimiento y visibilidad.
Si vas a monitorear el dispositivo de tu hijo, díselo. Un control parental instalado a escondidas enseña justo lo contrario de lo que quieres enseñar, y cuando lo descubra —y lo descubrirá— habrás perdido lo que más te protege: que te cuente cuando algo va mal. Lo desarrollamos en la guía de seguridad digital para niños.
Te dejo el dato para que decidas tú.

