11 min de lectura · Datos de PISA 2025, publicados el 8 de septiembre de 2026
En Ecuador, el 53,6% de los estudiantes evaluados por PISA 2025 quedó por debajo del nivel básico en ciencias, lectura y matemáticas a la vez. No es el peor resultado de Latinoamérica, y los datos no permiten culpar a las pantallas: la distracción digital está en el promedio OCDE, y lo que sí está muy por debajo es la capacidad de las escuelas para enseñar con dispositivos.
Hay una cifra que cuesta dejar pasar: aproximadamente 54 de cada 100 estudiantes presentan dificultades en las tres áreas simultáneamente. Como padres que trabajamos con tecnología, queremos entender qué ocurre cuando aprender, buscar respuestas y entregar tareas pasan cada vez más por herramientas digitales.
Para entenderlo hay que mirar el resultado completo. Ecuador reporta uso frecuente de IA, una mayor presencia de prohibiciones al celular que el promedio OCDE y carencias materiales. Ninguno de esos indicadores, por separado, explica lo que un adolescente sabe hacer. Juntos nos ayudan a hacer mejores preguntas en la escuela y en casa.
¿Qué significa exactamente el 53,6%?
El 53,6% representa a estudiantes por debajo del nivel 2 de PISA en las tres áreas al mismo tiempo. No es el porcentaje de respuestas incorrectas ni una calificación sobre cien. Tampoco significa que esos adolescentes no sepan leer. Es un indicador de dificultades para aplicar competencias que PISA considera básicas.
Los resultados medios de Ecuador fueron 393 puntos en ciencias, 385 en lectura y 366 en matemáticas. El promedio OCDE fue de 482, 461 y 463, respectivamente. Los puntajes y los porcentajes anteriores miden cosas diferentes: unos resumen el desempeño; el otro identifica dificultades simultáneas. Fuente: OCDE, PISA 2025, tabla I.1.
La misma tabla mide el otro extremo. El 0,2% de los estudiantes ecuatorianos alcanza el nivel 5 o 6 —el más alto de la escala— en ciencias, lectura o matemáticas. El promedio OCDE es 11,9%: dos de cada mil frente a ciento diecinueve de cada mil. Fuente: OCDE, PISA 2025, tabla I.1.
Los dos extremos miden cosas distintas y conviene no cruzarlos. El nivel 2 es el umbral de competencia básica; el nivel 5 es la cima. Que solo el 0,2% llegue a la cima no significa que el resto no sepa leer, igual que el 53,6% no significa que la mitad del país sea analfabeta.
La evaluación se dirige a estudiantes de alrededor de 15 años que cumplen sus criterios de escolarización. No describe a todos los niños del país ni permite evaluar a un hijo concreto. En el conjunto internacional participaron más de 760.000 estudiantes de 91 países y economías, una muestra que representa a unos 33 millones de chicos de 15 años.
Ecuador entra al PISA principal en una década de retroceso internacional
Ecuador participó por primera vez en el estudio principal de PISA en 2025, después de su experiencia en PISA para el Desarrollo en 2017. Es una primera participación en el programa principal, no un primer puesto en el ranking. Fuente: OCDE, participación de Ecuador.
El país llega en un momento preocupante: el deterioro del aprendizaje atraviesa fronteras. Entre 2015 y 2025, el promedio OCDE presentado en el informe cayó 28 puntos en lectura, 22 en matemáticas y 7 en ciencias. Hay sistemas que mejoran, pero la tendencia internacional muestra un problema que empezó antes de la pandemia. Eso no descarta sus efectos posteriores. Fuente: OCDE, PISA 2025, prólogo.
Para Ecuador, la tabla principal no ofrece una variación entre 2022 y 2025. Sus resultados permiten describir una situación seria, pero no calcular una caída ecuatoriana con esa comparación. El contexto internacional muestra la magnitud del desafío y exige mirar qué oportunidades tienen los adolescentes para aprender.
La cobertura de la evaluación también importa: PISA estudia a adolescentes escolarizados que cumplen sus criterios, no a toda la población de 15 años. Ecuador está en el grupo de seis países cuya cobertura subió entre 11 y 24 puntos porcentuales en la última década, y la OCDE advierte que esa expansión puede llevar a subestimar mejoras reales, porque incorpora a la muestra estudiantes que antes quedaban fuera del sistema. La advertencia no permite calcular qué parte del 53,6% se explica por esa mayor inclusión, pero sí obliga a no leer el número como si la población evaluada fuera la misma de hace diez años.
¿Rinden igual las chicas y los chicos?
No. En lectura, las estudiantes ecuatorianas promedian 394 puntos y los estudiantes 376: una brecha de 18 puntos a favor de ellas. En matemáticas se invierte, con 372 los chicos frente a 360 las chicas. En ciencias casi no hay diferencia. Fuente: OCDE, PISA 2025, tabla I.3.
La brecha de lectura en Ecuador es menor que la del promedio OCDE, que llega a 30 puntos y también favorece a las chicas. Es un patrón internacional que lleva años apareciendo en PISA, no una particularidad ecuatoriana.
Estas diferencias describen promedios de grupos, no a un hijo concreto. Sirven para lo contrario de etiquetar: si la conversación sobre tareas y pantallas se organiza igual para todos en casa, es probable que no esté atendiendo lo que a cada uno le cuesta.
La distracción con pantallas no es mayor en Ecuador
En Ecuador, alrededor del 28% de los estudiantes declara que sus compañeros se distraen con dispositivos digitales en la mayoría o en todas las clases de ciencias. El promedio OCDE también es 28%. Es una percepción declarada por los estudiantes sobre sus compañeros, no una medición directa de su propia atención. Fuente: OCDE, nota de Ecuador.
El informe completo mide algo parecido desde otro ángulo y llega al mismo lugar: el 41,4% de los estudiantes ecuatorianos reporta no distraerse con dispositivos digitales en clase, frente al 39,2% del promedio OCDE. Dos indicadores distintos, la misma lectura: en distracción digital, Ecuador no se sale del promedio. Fuente: OCDE, PISA 2025, tabla I.6.
La similitud de esos promedios no permite descartar efectos de la distracción ni explicar la distancia educativa entre países. Sí obliga a evitar un diagnóstico automático: este indicador, por sí solo, no demuestra que las pantallas causaran el resultado ecuatoriano.
En Ecuador, quienes reportan distracción frecuente de sus compañeros obtienen, en promedio, 11 puntos menos en ciencias tras ajustar por el perfil socioeconómico de estudiantes y escuelas. Es una asociación relevante, pero el ajuste estadístico no la convierte en una prueba de causalidad. Fuente: OCDE, nota de Ecuador.
El patrón internacional tampoco es uniforme. En más de dos tercios de los países, más distracción en clase de ciencias se asocia con menor rendimiento, pero en tres países la asociación es la contraria. La OCDE lo atribuye a la calidad de la integración tecnológica y a la guía pedagógica del docente, no al dispositivo en sí.
La pregunta también hay que leerla con cuidado: habla de las clases de ciencias y de lo que cada estudiante percibe en sus compañeros. No mide las notificaciones que llegan durante una tarea en casa ni el tiempo total de entretenimiento. Convertirla en un titular sobre adicción al celular sería cambiar por completo lo que se midió.
Las horas de pantalla necesitan una explicación
Los estudiantes ecuatorianos reportan 1,4 horas diarias de uso de dispositivos para aprender en la escuela y 1,2 horas para ocio dentro de la escuela. El promedio OCDE es 1,7 horas para aprender y 1,1 para ocio: en Ecuador se usan menos para aprender y algo más para pasar el rato. Son promedios declarados por ellos mismos, no mediciones tomadas de sus dispositivos. Fuentes: nota de Ecuador y OCDE, PISA 2025, volumen I, capítulo 4.
Un mismo computador puede servir para analizar información, redactar una explicación o alternar una tarea con videos. El contador de tiempo no identifica por sí solo esas diferencias. En el informe internacional, las asociaciones con rendimiento cambian según la finalidad del uso, como muestran las figuras I.4.5 y I.4.6.

Las horas de pantalla necesitan una explicación

Un mismo computador puede servir para analizar información, redactar una explicación o alternar una tarea con videos.
Eso no convierte las horas observadas en una recomendación. Para mirar el uso doméstico con más contexto, nuestra guía de tiempo de pantalla por edad aborda una pregunta distinta de PISA: cómo organizar la vida familiar con pantallas según la etapa de los hijos.
Manejar una pantalla no garantiza saber resolver un problema
Uno de los resultados más relevantes para la crianza digital es el de resolución de problemas computacionales: Ecuador obtuvo 422 puntos, frente a 500 del promedio OCDE. La distancia es de 78 puntos dentro de esta escala. Fuente: OCDE, PISA 2025, tabla I.2.4.
Esta evaluación observa cómo los estudiantes trabajan con herramientas digitales para experimentar, analizar datos, construir programas y corregir errores. Son capacidades diferentes de abrir una aplicación, recorrer una red social o conseguir una respuesta de una inteligencia artificial.
Conviene una precisión sobre esa escala: el informe no le fija un umbral de competencia básica equivalente al nivel 2 que usa en lectura, matemáticas y ciencias, y cuando necesita un corte trabaja con el nivel 3 o superior. Por eso los 422 puntos no se traducen a un porcentaje de estudiantes que no saben programar.
Desde la crianza digital, nuestra pregunta es concreta: cuando nuestros hijos usan tecnología, ¿tienen oportunidades para pensar, probar, equivocarse y explicar lo que hicieron? El acceso a una herramienta y la capacidad para aprender con ella son aspectos que necesitamos observar por separado.
La IA ya está presente en las tareas
El 51,9% de los estudiantes de Ecuador declara usar chatbots de IA al menos semanalmente para ayudarle a aprender. El 61,2% reporta oportunidades de aprender a evaluar información generada por IA en clase. Son indicadores distintos: no permiten identificar qué estudiantes usan la herramienta sin preparación. Fuente: PISA 2025, tabla I.6.

El 51,9% de los estudiantes de Ecuador declara usar chatbots de IA al menos semanalmente para ayudarle a aprender
Ese uso frecuente de IA convive con dificultades en los aprendizajes y en la resolución de problemas computacionales. Los porcentajes nacionales no permiten identificar si se trata de los mismos estudiantes ni demostrar que la IA causó esas dificultades. Sí nos llevan a revisar qué estamos llamando “usar tecnología para aprender”.
Desde la crianza digital, proponemos pedirles que expliquen la respuesta con sus propias palabras, identifiquen algo que deban comprobar y cuenten cómo resolverían un problema parecido. Una tarea terminada no nos dice, por sí sola, cuánto comprendieron. Son propuestas de acompañamiento, no un método probado por PISA.
El informe encuentra que la relación entre finalidad de uso, frecuencia y desempeño no es simple. Y hay un límite de diseño: PISA no asignó al azar quién usa chatbots y quién no. Por eso no permite decir que la IA causó el resultado ecuatoriano, ni prometer que incorporarla mejorará las notas.
Antes de acompañar su uso conviene revisar las condiciones de la herramienta y la edad del adolescente. En nuestra guía de ChatGPT para niños: edad mínima y uso seguro desarrollamos ese contexto. Una herramienta disponible no implica que sea adecuada para cualquier edad o cualquier tarea.
Ecuador restringe el celular más que la OCDE, y guía menos
El 85,7% de los estudiantes ecuatorianos asiste a escuelas que no permiten celulares en sus instalaciones. El promedio OCDE es 49,5%. Pero solo el 55,6% está en centros con pautas específicas por materia para el uso pedagógico de dispositivos, frente al 71,2% de la OCDE. Fuente: OCDE, PISA 2025, tabla I.6.
La misma tabla trae el dato que más nos hizo detenernos. El índice de capacidad de las escuelas para mejorar la enseñanza con dispositivos digitales es de -0,99 en Ecuador, contra -0,03 del promedio OCDE: uno de los más bajos de los 91 sistemas evaluados. Se construye con lo que reportan los directores, no con una auditoría externa. Aun así, el contraste cuesta ignorarlo: la regla que restringe está; la estructura que enseña a usar, mucho menos.
Los dos porcentajes describen estudiantes que asisten a centros con esas políticas, no proporciones de colegios. El valor de capacidad escolar es un índice, no un porcentaje. Ninguno de estos indicadores constituye una auditoría de cumplimiento.
Que convivan restricciones y dificultades no demuestra que las reglas hayan fracasado. Para evaluar su efecto necesitaríamos saber qué ocurrió antes, cómo se implementaron y qué otros cambios hubo. Estos indicadores permiten preguntar al colegio qué usos de tecnología permite, con qué objetivos, qué apoyo tienen los docentes y cómo comprueba que los alumnos comprenden.
¿En qué condiciones enseñan las escuelas ecuatorianas?
Solo el 26,5% de los estudiantes ecuatorianos asiste a escuelas sin escasez de material educativo. El promedio OCDE es 43,8%. Dicho al revés: casi tres de cada cuatro estudian donde el director reporta que falta material. Fuente: OCDE, PISA 2025, tabla I.7.
El índice de apoyo docente percibido por los estudiantes ecuatorianos es de 0,59, frente a 0,03 del promedio OCDE. Por separado, el 40% asiste a escuelas cuyos directores no reportan escasez de docentes, frente al 28,8% de la OCDE. Son indicadores distintos y no permiten concluir que Ecuador no tenga problemas de dotación docente. Pero leídos junto al 26,5% dejan una imagen que vale la pena nombrar: faltan materiales; los profesores, según reportan los propios estudiantes, están.
El informe completo suma una capa que casi no se comenta. Ecuador es uno de los cuatro países —con Camboya, Guatemala y Jordania— donde al menos un tercio de los estudiantes reporta privación social: no poder costear actividades de ocio, juegos o material recreativo por restricciones económicas. Entre los estudiantes socioeconómicamente desfavorecidos del país, más de la mitad la reporta. La OCDE encuentra que esa falta de oportunidades de participación y estimulación se asocia con peores resultados de aprendizaje. Fuente: OCDE, PISA 2025, volumen I, capítulo 2.
Estos datos amplían la discusión. Acompañar desde casa tiene valor, pero no sustituye materiales, condiciones de enseñanza ni apoyo escolar. El celular es un objeto visible y cercano; las dificultades educativas requieren mirar también lo que ocurre alrededor.
Lo decimos claro: el 53,6% no es una acusación a las familias. Es un resultado que exige respuestas educativas y públicas, además de conversaciones en casa. Nuestra tarea es separar qué podemos observar nosotros y qué le toca preguntar —o exigir— al sistema escolar.
Qué podemos hacer desde la crianza digital
Nuestra propuesta es observar cómo aprende el adolescente cuando usa tecnología. Las siguientes preguntas son una traducción práctica de nuestra lectura, no un método probado por PISA ni una prueba para diagnosticar dificultades.
Antes de empezar: “¿Qué tienes que entender o resolver en esta tarea?”. Ayuda a poner en palabras el objetivo.
Cuando usa IA: “¿Qué parte hiciste tú y para qué pediste ayuda?”. Abre una conversación sobre el proceso sin dar por hecho que copió.
Al terminar: “¿Me explicas cómo llegaste a esa respuesta?”. Si algo no se entiende, podemos identificarlo y pedir apoyo al docente.
Si hay interrupciones: acordar qué aplicaciones necesita para la tarea y cuáles puede dejar para después, atendiendo a sus necesidades y contexto.
En nuestra guía de crianza digital desarrollamos el acompañamiento como una conversación continua. Ningún porcentaje de PISA reemplaza escuchar al hijo que tenemos delante: qué le cuesta, qué ayuda recibe y qué está logrando comprender.
Preguntas frecuentes
¿Ecuador tiene el peor resultado de Latinoamérica?
No. Ecuador registra 53,6% de estudiantes por debajo del nivel 2 en las tres áreas a la vez. Entre los 13 países latinoamericanos de esta comparación, ocho tienen porcentajes menores y cuatro mayores. El resultado es preocupante, pero no es el último lugar de la región.
País | % bajo el nivel básico en las tres áreas |
|---|---|
Chile | 28,8% |
Uruguay | 30,2% |
Costa Rica | 36,7% |
México | 41,8% |
Brasil | 43,8% |
Colombia | 43,9% |
Perú | 46,6% |
Argentina | 48,8% |
Ecuador | 53,6% |
El Salvador | 61,3% |
República Dominicana | 69,3% |
Paraguay | 69,4% |
Guatemala | 75,6% |
España (referencia) | 18,4% |
Promedio OCDE | 19,7% |
Los porcentajes salen de la tabla I.1 del informe: estudiantes por debajo del nivel 2 en ciencias, lectura y matemáticas al mismo tiempo. Cualquier comparación debe precisar indicador y materia — el orden cambia si se mira solo matemáticas o solo lectura.
¿PISA demuestra que las pantallas o la IA causaron el resultado?
No. Combina evaluaciones con cuestionarios de contexto y permite estudiar asociaciones. No aísla experimentalmente el efecto de pantallas o chatbots. Los datos ayudan a investigar el problema; no justifican atribuir a una sola herramienta el desempeño del país.
¿El 53,6% y el 51,9% corresponden a los mismos estudiantes?
No podemos saberlo a partir de esos porcentajes agregados. El primero describe bajo desempeño simultáneo en tres áreas; el segundo, uso semanal de IA para aprender. No deben sumarse ni presentarse como prueba de que quienes usan IA son quienes tienen dificultades.
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Mayra y Jorge · @mamacondatos · @papacondatos
Fuentes: OCDE, PISA 2025 Results (Volume I): Future-Ready Students — tablas I.1, I.2.4, I.3, I.6 y I.7, prólogo y capítulos 2 y 4, y notas metodológicas sobre cobertura; nota nacional de Ecuador. Interpretación editorial de Te Dejo El Dato. Los argumentos de este artículo no representan una posición oficial de la OCDE.
