México gastó cerca de 291 millones de dólares en OnlyFans en 2025, según el informe OnlyFans Wrapped de OnlyGuider. Es la cifra más alta de Latinoamérica y la quinta del mundo. Te dejo los números reales por país, sin redondeos inventados, y lo que de verdad significan para una familia.
Fui a buscar la cifra real, no el titular
Circuló mucho un número grande sobre cuánto gastó "Latinoamérica" en OnlyFans en 2025. Como UX Researcher, lo primero que hago con un dato así es ir a la fuente y ver si el número existe de verdad o si alguien lo armó sumando cosas por su cuenta. Fui a buscarlo. Y el dato regional redondo no está en ninguna parte del informe original.

Lo que sí existe, verificado al dólar, es el gasto por país. El informe OnlyFans Wrapped 2025 de OnlyGuider coloca a México en 290.856.550 dólares: el país que más gasta en la región y el quinto del mundo, solo detrás de Estados Unidos, Reino Unido, Canadá e Italia. Brasil le sigue con 193,9 millones. Esas dos cifras las corroboran rankings independientes que reproducen el mismo informe. No es un titular: es plata que sale de cuentas y tarjetas, todos los meses.
Cuánto gasta cada país (y qué no dice la fuente)
OnlyGuider no encuestó: cruzó búsquedas con intención de compra en Google, patrones de conversión y los ingresos oficiales que OnlyFans declara ante el regulador británico. Con eso estimó cuánto dinero sale de cada país hacia la plataforma. Estas son las cifras absolutas que el informe sí publica para la región:
País | Gasto estimado 2025 (USD) |
|---|---|
México | $290.856.550 |
Brasil | $193.904.367 |
Argentina | $87.256.965 |
Chile | $58.365.214 |
Colombia | $58.365.214 |
Acá un detalle importante, porque vi versiones de esta tabla con números inflados: el informe no publica un total para Latinoamérica, ni cifras absolutas para Perú, Venezuela, Uruguay o Paraguay en su ranking. Y Ecuador no aparece con un monto absoluto: figura en el ranking per cápita, que es otra cosa. Cuando un dato no está en la fuente, no me lo invento ni lo redondeo. Prefiero darte cinco cifras verificadas que diez "aproximadas".
Ahí, justamente, está el matiz que cambia la lectura. Si miras el gasto por habitante, el ranking se da vuelta: Finlandia, Noruega y Andorra superan a cualquier país latinoamericano. Andorra, con menos de 80.000 habitantes, gasta más por persona que países con millones de usuarios. Latinoamérica gasta mucho en total porque es mucha gente, no porque cada hogar gaste más que un finlandés. El número grande impresiona; el per cápita explica.
Cómo se llega a OnlyFans sin buscarlo
Esto es lo que más me interesa como papá, y donde mi trabajo se cruza con la crianza. El contenido para adultos ya no vive solo en portales porno. Hoy mucha gente —incluidos menores— llega a OnlyFans sin teclear la palabra, a través de TikTok, Instagram o Twitch.
El mecanismo es de diseño, no de casualidad. Una creadora publica contenido apto para todo público y deja en su perfil un "link en bio". Ese enlace lleva a una página puente —Linktree, AllMyLinks, Beacon— y desde ahí, a OnlyFans. Es una ruta de tres saltos pensada para que la red social no quede directamente asociada al contenido sexual, pero que en la práctica funciona como embudo. En diseño llamamos a esto un patrón oscuro: la interfaz te empuja a un destino que no elegiste de forma consciente.
El caso de la Bop House en 2025 —un grupo de creadoras de OnlyFans que se viralizó en TikTok mostrando su vida y redirigiendo a sus perfiles de pago— se reportó precisamente por eso: por el volumen de seguidores menores de edad que arrastraba contenido aparentemente inofensivo. No es un consumo intencional; es una derivación algorítmica. En Reino Unido, Ofcom ya vigila esta promoción encubierta hacia menores.
Lo que dicen los datos sobre los adolescentes
OnlyFans es solo para mayores de 18, pero la exposición empieza mucho antes. El informe (Des)información sexual: pornografía y adolescencia, publicado en 2025 por Save the Children junto al grupo GReVIA de la Universitat de Barcelona, encuestó a 1.008 jóvenes de 18 a 21 años en España. Estos son los hallazgos, con sus cifras exactas:
32,3% considera que vender contenido sexual propio es "una forma legítima de generar ingresos".
71,6% no identifica esa venta como una forma de explotación.
Alrededor de 1 de cada 3 se topó, siendo menor, con publicaciones que ofrecían ganar dinero vendiendo contenido íntimo.
2,5% recibió dinero o regalos a cambio de contenido sexual siendo menor de edad.
14,4% conoce a alguien de su entorno que lo hizo.
Entre las víctimas de explotación sexual digital, el 24% tuvo el primer contacto a través de OnlyFans.
Un matiz honesto: este estudio es de España, no de Latinoamérica. No tengo un dato regional equivalente, así que no voy a presentarlo como si lo fuera. Lo que sí puedo decir es que la penetración de redes y los vacíos en educación afectiva en la región hacen razonable la hipótesis de que el patrón no sea tan distinto. Es una hipótesis, no una cifra. La diferencia importa.
Por qué este gasto se esconde en casa
Una parte de este dinero no sale de cuentas anónimas, sino de medios compartidos: una tarjeta familiar, una tarjeta de regalo, un dispositivo de la casa. En los estados de cuenta, OnlyFans no aparece como OnlyFans, sino como "Fenix International Limited" u otros nombres neutros. Para rastrearlo hay que saber qué estás buscando.
Eso convive con el resto del hogar sin fricción. Un adulto puede pagar contenido para adultos mientras alguien más, en la misma red WiFi, ve TikTok creyendo que no pasa nada. El problema no es solo el gasto: es que ocurre sin conversación. Y cuando el dinero se mueve pero las palabras no, el que pierde es el más chico de la casa, que arma su idea de la intimidad a partir de lo que el algoritmo le muestra primero.
Qué hacer, sin pánico moral
La salida no es prohibir todo ni espiar todo. Eso no funciona —lo dicen los datos y lo digo como investigador: el control sin conversación se rompe en cuanto el chico encuentra la vuelta. Lo que sí construye protección es una mezcla de herramientas técnicas y conversación. En nuestra casa lo trabajamos con anticipación, porque nuestra hija tiene 6 años y todavía no usa dispositivos propios; el momento de aprender a hablar de esto es antes, no después.
Esto es lo concreto que recomiendo:
Conversar de forma regular sobre lo que aparece en redes, no solo cuando hay un problema.
Configurar controles parentales como una capa más, nunca como la única.
Hablar de autoestima, intimidad y consentimiento en términos que la edad entienda.
Preguntar sin invadir y escuchar sin juzgar: si juzgas, dejan de contarte.
Acompañar la curiosidad con un marco seguro, en vez de fingir que no existe.
Si quieres el marco completo, lo tienes en nuestra guía de seguridad digital para niños, donde desarrollamos los cinco riesgos reales (incluida la sextorsión) y qué hacer en cada uno.
El algoritmo no pregunta la edad
OnlyFans no llegó a Latinoamérica con anuncios en horario estelar. Llegó como llega casi todo ahora: por algoritmo, por normalización y por ausencia de conversación en casa. Los 291 millones de México no son una anécdota morbosa; son una radiografía de un consumo que se paga pero no se nombra.
Mientras tanto, Reino Unido ya obliga por ley —vía el Online Safety Act, vigente desde julio de 2025— a verificar la edad real antes de mostrar contenido para adultos. En Latinoamérica ese debate todavía es marginal. Hasta que la regulación se ponga al día, la verificación de edad la hacen las familias, no las plataformas.
Si te interesa el lado del adolescente en esta historia, te dejo dos lecturas del mismo cluster: cómo las redes empujan la autoexposición como si fuera un trabajo y cómo opera la sextorsión que ya toca la puerta de muchos hogares. Y si tu hijo todavía es pequeño, conviene saber que el primer contacto con el porno suele llegar cerca de los 8 años.
El dato está. Verificado, por país, sin inflar. Tú decides qué conversación abrir en tu casa con él.
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