Leí la acusación del Departamento de Justicia de Estados Unidos completa. Veinte años, tres cargos de explotación sexual de menores, tres de coerción y uno de ciberacoso. El nombre que aparece es el de la red 764, y las autoridades federales la describen con una palabra que no usan a la ligera: "terrorismo". Como papá, y como alguien que estudia para vivir cómo se diseña la manipulación digital, esto es lo que necesitas entender, sin pánico y con datos.
La red 764 es una agrupación online que extorsiona a menores: los manipula para que produzcan material sexual y luego los chantajea hacia el autodaño. El FBI mantiene más de 300 investigaciones abiertas relacionadas. No es grooming clásico: es una forma más sofisticada y rápida de la sextorsión que ya cubrimos antes.
¿Qué es la red 764?
La red 764 es lo que el FBI clasifica como un grupo Nihilistic Violent Extremist (NVE): una mezcla de explotación sexual infantil, manipulación psicológica, incitación al autodaño y extremismo violento. Nació en 2021, nombrada por el código postal de un pueblo de Texas, y hoy opera de forma transnacional.
Te dejo el dato concreto. El Departamento de Justicia acusó a un hombre de 20 años de Maryland. Según el DOJ, entre noviembre de 2024 y septiembre de 2025 habría persuadido y coaccionado a tres menores para producir y transmitir contenido sexual explícito, y a una de ellas la habría acosado digitalmente.
Un detalle que no quiero saltarme: es una acusación, no una condena. El acusado es inocente hasta que se demuestre lo contrario. Lo digo porque en estos casos la prensa salta a la sentencia antes que el juez, y eso no es informar.
Por qué el FBI usa la palabra "terrorismo"
No es exageración periodística: es una categoría legal. En 2025 el DOJ presentó, por primera vez, un cargo de "apoyo material a terroristas" contra un presunto miembro de 764. El FBI la trata como asunto investigativo de máxima prioridad, con cientos de casos activos en el país.
¿Por qué esa clasificación? Porque el objetivo declarado del grupo no es solo el abuso: es el daño en sí. Las víctimas son coaccionadas a grabarse mutilándose, lastimando a mascotas o agrediendo a otros, todo para distribuirlo. El impacto psicológico es el producto. Por eso encaja en la definición de violencia con fines de terror, no en la de un depredador aislado.
Más que grooming: cómo opera la manipulación
Esto es lo que más me interesa como UX Researcher, porque acá hay diseño deliberado. El grooming que muchos imaginamos (un desconocido que pide una foto) ya quedó corto. La 764 usa un repertorio más fino:
Se presentan como amigos o confidentes y construyen dependencia emocional antes de pedir nada.
Cuando llega la coerción, llega rápido: amenazas y chantaje en cuestión de días, no de meses.
Usan transmisiones en vivo y la presión en tiempo real como herramienta. No hay tiempo para que el menor piense.
La diferencia con el abuso "tradicional" es esa: no dependen de la violencia explícita, dependen de la vergüenza. Muchas víctimas acceden por culpa o confusión, no por fuerza. Es el mismo patrón que vemos en la sextorsión a adolescentes, llevado a un extremo. Y empieza donde menos lo esperas: en plataformas y juegos de uso diario, igual que el grooming que motivó bloqueos de Roblox en escuelas.
Esto no es un problema de un solo país
Aunque el caso se investiga en Estados Unidos, la red es transnacional: sus miembros operan desde varios países usando apps globales. Ningún país hispanohablante está aislado de esto. Las plataformas son globales, las conversaciones son globales y, lamentablemente, los depredadores también.
Lo conecto con un dato que ya publicamos: 6 de cada 10 niños hablan con desconocidos en internet. El terreno donde opera una red como 764 no es exótico. Es el chat del juego que tu hijo ya tiene abierto.
¿Qué pueden hacer madres y padres?
La respuesta corta: hablar antes de prohibir, conocer las señales y tener un plan si algo pasa. No se trata de vigilar cada mensaje, sino de ser el adulto al que el menor acude sin miedo.
El diálogo gana a la prohibición. Si la primera reacción de tu hijo ante un mensaje incómodo es "me lo van a quitar", no te lo va a contar. El silencio por miedo es exactamente lo que el depredador necesita. En casa todavía estamos lejos de esto —mi hija tiene 6 años y no usa dispositivos propios—, pero la conversación que estoy construyendo desde ahora es esa: "Pase lo que pase, me lo dices y no hay castigo".
Las señales son de comportamiento, no de pantalla. No vas a ver el chat. Lo que sí puedes ver: que esconda el dispositivo, irritabilidad cada vez que llega un mensaje, aislamiento repentino, ansiedad sin causa aparente.
Si ocurre, hay un protocolo. No borres nada —los mensajes son evidencia—, captura pantallas, bloquea la cuenta sin eliminar la conversación, y reporta. En español puedes documentar y luego acudir a las autoridades locales; a nivel internacional, el NCMEC CyberTipline recibe reportes de explotación infantil online, y la alerta del FBI sobre sextorsión detalla qué hacer paso a paso. Y lo más importante: acompaña al menor sin culpa. El culpable es quien extorsiona, nunca la víctima.
El dato
La red 764 es considerada por las autoridades federales una de las amenazas más graves para los menores en internet, no solo por la explotación sexual, sino por la combinación de violencia emocional, manipulación y dinámicas de extremismo. Pero un caso así no se previene con miedo: se previene con un menor que sabe que puede hablar contigo.
Si quieres el mapa completo de cómo proteger a tus hijos en línea, lo tienes en nuestra guía de seguridad digital para niños. Y si te interesa cómo la tecnología está creando nuevas formas de abuso, lee lo que cubrimos sobre deepfakes de desnudos de menores.
El dato está. Tú decides qué hacer con él.
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