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Francia investiga la muerte en directo de un streamer en Kick

El caso de Jean Pormanove abre un debate sobre la violencia en plataformas de streaming y la responsabilidad legal de Kick.

Un caso que conmociona a Francia

El 18 de agosto de 2025, el streamer francés Raphaël Graven, conocido como Jean Pormanove, murió durante una retransmisión en vivo en la plataforma Kick. Llevaba casi doce días conectado, sometido a abusos físicos y humillaciones por parte de otros participantes. La escena final mostró su cuerpo inmóvil en un colchón, mientras miles de personas seguían la transmisión.

La Fiscalía de Niza abrió de inmediato una investigación y ordenó una autopsia para determinar las causas del deceso. El caso ha puesto en el centro del debate los riesgos del streaming sin control y la responsabilidad de las plataformas digitales.

Qué ocurrió durante la transmisión

Los videos difundidos muestran cómo dos jóvenes, identificados como “Naruto” y “Safine”, golpeaban, insultaban y vejaban a Pormanove en directo. El propio público podía donar dinero para incentivar nuevas agresiones. A lo largo de los días, se recaudaron más de 36.000 euros.

Aunque los implicados defendieron que todo era consensuado y parte de un espectáculo, en algunos fragmentos se escucha a Pormanove pedir que las palizas cesaran. Su deterioro físico era evidente antes de su muerte.

Autopsia y causas de muerte

El examen forense descartó que el fallecimiento fuera producto directo de los golpes. No se hallaron traumatismos mortales, aunque sí hematomas antiguos compatibles con los maltratos. Los médicos apuntan a un posible fallo orgánico o factor toxicológico, agravado por la fatiga extrema y problemas de salud previos, entre ellos afecciones cardíacas y tiroideas.

El perfil de la víctima

Raphaël Graven, de 46 años, era un exmilitar convertido en creador de contenido. Acumulaba cientos de miles de seguidores en TikTok, Twitch y Kick, y se había especializado en videos polémicos donde sufría bromas pesadas y agresiones. Llegó a asegurar que podía ganar entre 2.000 y 6.000 euros al mes con ese formato.

Sus transmisiones, sin embargo, despertaban dudas sobre su capacidad real de consentir dinámicas tan violentas, sobre todo al considerar su vulnerabilidad personal y médica.

La reacción de las autoridades

El gobierno francés calificó el caso de “absolutamente horrible”. Clara Chappaz, ministra delegada de Asuntos Digitales, subrayó que la realidad ha superado a la ficción y denunció un “Far West digital” donde las plataformas no ejercen control suficiente.

La autoridad reguladora ARCOM inició un proceso contra Kick por su falta de moderación y exigió mantener bloqueado el canal donde se emitieron las imágenes. El caso también fue remitido a PHAROS, el portal oficial para denunciar contenidos ilícitos.

Kick bajo escrutinio

Kick nació en 2022 como alternativa a Twitch, con una política más laxa de moderación y un reparto económico favorable a los creadores (95% de las ganancias). Su crecimiento ha sido rápido, pero acompañado de controversias: desde transmisiones de apuestas en vivo hasta la difusión de pornografía y violencia sin control.

El vínculo de la plataforma con Stake.com, un casino online, alimenta sospechas sobre su modelo de negocio. Aunque Kick asegura que coopera con la justicia y ha bloqueado las cuentas de los implicados, su reputación queda marcada por este caso.

Los riesgos del streaming sin límites

Expertos coinciden en que la presión por audiencia y dinero puede llevar a los creadores a exponer su salud y dignidad en transmisiones extremas. La muerte de Jean Pormanove expone los vacíos en la regulación de contenidos en vivo y plantea la necesidad de exigir mayor responsabilidad a las plataformas.

El caso abre una discusión urgente: cómo equilibrar la libertad creativa en internet con la obligación de proteger a los usuarios frente a la explotación, la violencia y, como en este caso, la tragedia.

El dato

Jean Pormanove murió frente a miles de espectadores tras casi 300 horas de transmisión continua. El contador de la emisión marcaba más de 36.000 euros recaudados cuando su cuerpo quedó inmóvil en pantalla.

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