La respuesta corta: el informe 2024–2025 de Grooming LATAM señala que seis de cada diez niñas, niños y adolescentes encuestados habían conversado en internet con personas que no conocían fuera de la red. Es una señal para hablar de límites y pedir ayuda; no significa que seis de cada diez hayan sufrido grooming.
El mismo documento indica que siete de cada diez no sabían qué era el grooming. Leídos juntos, ambos datos muestran una brecha de preparación: conversar con alguien nuevo forma parte de muchos juegos y redes, pero no todos los chicos saben reconocer cuándo esa interacción cambia de tono.
De dónde sale el dato
La Red Grooming LATAM reunió alrededor de 28.360 encuestas anónimas a personas de 9 a 17 años durante 2024 y 2025. La portada habla de 15 países; las secciones de resultados consolidados se refieren a 14. El documento puede consultarse en el informe original de Grooming LATAM.
El número es amplio y regional, pero el PDF no publica información suficiente sobre el método de muestreo, la selección de participantes, la distribución por país, la redacción completa de cada pregunta ni la ponderación de resultados. Por eso no conviene presentarlo como una estimación exacta de todos los niños y adolescentes de América Latina.
La lectura responsable es esta: seis de cada diez personas encuestadas dijeron haber mantenido conversaciones con desconocidos a través de redes sociales o juegos en línea. Es un hallazgo del relevamiento, no una tasa universal de victimización.
Hablar con un desconocido no es lo mismo que sufrir grooming
En una partida multijugador, un comentario sobre el juego ya puede ser una conversación con alguien que no conocemos en la vida real. Esa interacción no es automáticamente abuso. El riesgo aumenta cuando la otra persona intenta aislar, sexualizar o controlar el vínculo.
El grooming es un proceso en el que una persona adulta contacta y manipula a un niño, niña o adolescente con una finalidad sexual. Puede incluir una identidad falsa, halagos, secretos, regalos digitales, presión para cambiar de aplicación, pedidos de imágenes o amenazas.
También es importante no reducir toda la protección al mensaje “no hables con extraños”. Una investigación presentada por UNICEF México en 2026 encontró que, entre adolescentes que reportaron explotación o abuso sexual facilitado por tecnología, muchas personas agresoras ya eran conocidas por la víctima. La prevención también necesita consentimiento, confianza y una ruta clara para pedir ayuda. Consulta el resumen de UNICEF sobre violencia digital.
Las señales que sí merecen atención
No necesitas revisar cada “hola”. Enséñale a tu hijo a detener la conversación y contarte si alguien:
le pide mantener el vínculo en secreto;
insiste en pasar a un chat privado o a otra aplicación;
pregunta dónde vive, estudia o pasa tiempo a solas;
solicita fotos, videos, videollamadas o contenido íntimo;
le ofrece dinero, Robux, V-Bucks, regalos o recargas a cambio de algo;
se enoja, amenaza o lo hace sentir culpable cuando intenta irse;
propone un encuentro presencial;
dice ser menor, pero evita cualquier comprobación razonable y cambia su historia.
Una señal aislada no siempre explica todo el contexto, pero cualquiera de estas conductas justifica cortar el contacto y pedir ayuda a una persona adulta.
Qué enseñar antes de que ocurra
1. Una frase para salir
Practiquen una respuesta breve: “No comparto eso. Me voy del chat”. No tiene que convencer ni discutir con la otra persona. Puede dejar de responder, bloquear y avisar.
2. Qué información no se comparte
Nombre de la escuela, dirección, ubicación en tiempo real, rutinas, contraseñas y fotos que muestren datos identificables deben quedar fuera de conversaciones con personas conocidas solo en línea.
3. Un acuerdo sin castigo automático
Dile de forma explícita: “Si algo te incomoda, puedes contármelo aunque hayas roto una regla. Primero te ayudo; después revisamos qué pasó”. El miedo a perder el teléfono puede hacer que un niño o adolescente oculte una situación que necesita intervención.
4. Privacidad y chat según la edad
Revisa con él quién puede enviar mensajes, invitar a grupos, ver su perfil o seguirlo. En niños pequeños, limita el chat a contactos conocidos cuando la plataforma lo permita. En adolescentes, acuerden qué cambios de privacidad se revisan juntos y cuándo.
Para configuraciones y límites técnicos, usa nuestra guía de control parental. Para ver el mapa completo de riesgos y respuestas, consulta la guía de seguridad digital para niños.
Qué hacer si tu hijo te cuenta algo
Escucha sin culpar. Agradece que te lo haya dicho y confirma que pedir ayuda fue correcto.
Detén el contacto. No sigas negociando con la cuenta ni intentes tender una trampa por tu cuenta.
Conserva el contexto. Anota nombres de usuario, fechas, enlaces y mensajes relevantes. No reenvíes imágenes sexuales de una persona menor de edad.
Reporta en la plataforma. Usa las funciones de bloqueo y denuncia, pero no borres todo antes de recibir orientación si puede haber un delito.
Busca ayuda oficial. Si hay amenazas, extorsión, solicitud de imágenes sexuales o intento de encuentro, no lo manejes solo.
En Ecuador, el formulario de la Fiscalía General del Estado incluye contacto con finalidad sexual a menores por medios electrónicos, pornografía con utilización de niñas, niños o adolescentes y extorsión sexual. Si existe peligro inmediato o un encuentro está por ocurrir, llama al 9-1-1.
GAPP es una herramienta desarrollada por Grooming Argentina para reportar casos. Su página oficial la presenta como una aplicación argentina; no sustituye las rutas de emergencia y denuncia del país en el que te encuentras.
Otros datos del informe, con el mismo cuidado
El documento también informa que 28% de las personas encuestadas accedió a su primer celular antes de los nueve años y que el uso diario de dispositivos se concentró entre tres y seis horas. Estos resultados describen a la población relevada. No demuestran que recibir un celular a una edad específica cause grooming ni que una cantidad de horas explique por sí sola el riesgo.
La lista de aplicaciones y juegos más mencionados incluye WhatsApp, TikTok, YouTube, Instagram, Roblox, Discord, Free Fire, Minecraft y Fortnite. Aparecer en la lista tampoco convierte a una plataforma en causa del abuso. Lo útil es revisar las funciones concretas que abren contacto: mensajes privados, chat de voz, grupos, invitaciones, intercambio de archivos y compras.
La conversación que puedes tener hoy
No empieces con un interrogatorio. Prueba con estas preguntas:
¿Con quién puedes hablar dentro del juego?
¿Alguien te ha pedido pasar a un chat privado?
¿Qué harías si te ofrecen una moneda del juego a cambio de una foto?
¿Sabes cómo bloquear y reportar sin salir de la aplicación?
¿A qué adulto acudirías si yo no estuviera disponible?
El objetivo no es que tu hijo tema a todas las personas en internet. Es que reconozca cuándo una conversación deja de ser normal, sepa que puede irse y tenga la certeza de que un adulto lo ayudará sin convertir su pedido de auxilio en castigo.
Si el contacto ya se convirtió en amenaza o chantaje, revisa nuestra guía sobre sextorsión adolescente. Y si quieres ordenar estas decisiones dentro de un marco familiar más amplio, empieza por qué es la crianza digital.
Nota editorial: este artículo resume un informe de una organización especializada y explicita las limitaciones metodológicas que el PDF no resuelve. No sustituye orientación legal ni la intervención de autoridades en una situación concreta.
