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Respuesta corta: El informe 2024-2025 de la Red Grooming LATAM —28.360 encuestas a chicos de 9 a 17 años en 15 países— encontró que 6 de cada 10 niños y adolescentes han hablado con desconocidos en redes o videojuegos, y que 7 de cada 10 no saben qué es el grooming. El dato no es para asustarte: es para saber qué conversación tener en casa.
Fui a buscar el informe completo porque el titular "6 de cada 10" circula por todos lados y yo quería leer la metodología, no el resumen. Como UX Researcher, mi trabajo es distinguir un hallazgo real de un número inflado para clics. Así que descargué el PDF y esto es lo que dice realmente.
El estudio lo publicó la Red Grooming LATAM el 13 de mayo de 2025 en Ciudad de México. La ficha técnica importa: 28.360 encuestas anónimas, a niñas, niños y adolescentes de entre 9 y 17 años, en 15 países de América Latina. No es una encuesta de pasillo. Es muestra grande, multipaís, con la franja de 9 a 13 años marcada como la más vulnerable.
Y el hallazgo que da título a esta nota está en sus palabras, no en las mías:
"6 de cada 10 niñas, niños y adolescentes han mantenido conversaciones con desconocidos a través de redes sociales y/o juegos online." — Informe Grooming LATAM 2024-2025

No habla solo del "hola, ¿de qué país eres?" de una partida cualquiera. Habla de vínculos digitales sin contexto, sin reglas claras y, en muchos casos, sin ningún adulto enterado. El número no me dice que tu hijo está en peligro. Me dice que la probabilidad de que hable con alguien que no conoces es alta, y que vale la pena saber con quién.
Si quieres el cuadro completo de los riesgos digitales por edad, lo armamos en la guía de seguridad digital para niños. Esta nota es el dato que la dispara.
¿A qué edad empieza todo? El primer celular
El mismo informe analiza la edad del primer celular con datos de 14 países de la región. El resultado: el 28% accedió a su primer teléfono antes de los 9 años, el 63% lo hizo a los 9 o más, y un 9% todavía no tiene celular propio.
Léelo dos veces. Casi 3 de cada 10 chicos abren internet antes de saber multiplicar bien o de distinguir una noticia real de una inventada. El celular en sí no es el problema —en casa también usamos tecnología—. El problema es entregarlo sin conversación previa, sin reglas y sin acompañamiento. A partir de ahí se abre un mundo de plataformas, notificaciones y personas, con buenas y malas intenciones, antes de que el chico tenga criterio para filtrarlas.
En nuestra casa todavía no llegamos a esa decisión —nuestra hija tiene 6 años y no usa dispositivos propios—, pero el dato me sirve para algo concreto: la edad del primer celular no es el día que lo entregas, es el día que empiezas a hablar de cómo se usa. Y ese día puede ser hoy.
¿Cuántas horas pasan conectados?
La mayoría de chicos en la región se conecta entre 3 y 6 horas diarias, según el informe. Un grupo considerable pasa más de 6 horas frente a una pantalla; solo una minoría está por debajo de 3, casi siempre en hogares con más control o menos acceso.

Gif by AmerAcadPeds on Giphy
Tres a seis horas es, en la práctica, un turno escolar completo conectado cada día. El punto no es eliminar las pantallas —eso no funciona y no es realista—. El punto es la diferencia entre estar conectado solo y estar conectado con un adulto cerca. Una infancia con acceso a internet no es una infancia acompañada si no hay conversación ni límites afectivos detrás.
TikTok, Free Fire y Discord: qué hay detrás del "solo está jugando"
"Está en el celular, pero tranquilo, solo está jugando." Es la frase que más repiten los padres. El informe lista las apps y juegos más usados por menores en la región, y la mayoría no se diseñó pensando en la infancia.

Las apps más usadas: WhatsApp, TikTok, YouTube, Instagram, Facebook, Snapchat, Roblox, Discord, Messenger y Telegram.

Los juegos más mencionados: Free Fire, Roblox, Minecraft, Call of Duty, FIFA, Among Us, Clash Royale, Fortnite, PUBG y Brawl Stars.

Como trabajo en UX, te traduzco lo que hay debajo de esos íconos de colores. Discord y Roblox tienen salas públicas donde se chatea con extraños y se comparten enlaces e imágenes con moderación débil. TikTok y Snapchat empujan retos virales y mensajes privados. Muchos de esos juegos son multijugador en tiempo real, con chat de voz y texto, y sin filtros de edad que funcionen. Free Fire y Call of Duty son juegos con violencia explícita recomendados para mayores de edad, y están entre los favoritos de chicos de 9 a 13.
No se trata de demonizar los videojuegos. Se trata de entender que el juego y la red social son el nuevo patio del recreo de tu hijo, y que en un patio uno no deja a un niño solo entre desconocidos. El informe lo resume duro: "El juego no es el problema. El abandono digital de los adultos sí lo es."
El "novio virtual": cuando el riesgo se disfraza de cariño
"Es solo una amistad online." "Es un chico que conocí jugando Roblox." Frases que parecen inofensivas, hasta que vienen de un niño de 10 años y del otro lado de la pantalla no sabes quién está.

El informe confirma que una proporción relevante de menores ha recibido propuestas de noviazgo mientras jugaba en línea, y no siempre vienen de pares de su edad. Esta es, de hecho, una de las tácticas más documentadas del grooming: el engagement afectivo. Generar cercanía, confianza, cariño… para después pedir fotos íntimas, proponer un encuentro o chantajear. El grooming no empieza con una amenaza. Empieza con un "hola" y un "qué linda foto".
Y aquí está el dato que más me hizo parar: 7 de cada 10 menores encuestados no saben qué es el grooming. Si no lo pueden nombrar, no lo pueden detectar. Pueden normalizar una propuesta inadecuada sin darse cuenta de que algo está mal, simplemente porque nadie se lo explicó.

La conversación útil no va por el miedo, va por el guion claro: tienen derecho a decir que no; un amigo de verdad no los hace sentir incómodos; y si alguien les pide guardar un secreto, mostrar su cuerpo o cambiar de plataforma, te lo cuentan sin miedo a un regaño. Si quieres ver cómo opera esto en un caso real, el documental que analizamos en "Número desconocido" muestra hasta dónde puede escalar el contacto digital con un menor.
Sexting y pornografía: lo que aprenden solos cuando el adulto calla
El informe expone dos prácticas que solemos silenciar. El sexting —enviar imágenes sexuales propias— es conocido por la mayoría de los adolescentes, y una proporción relevante ya lo ha hecho, en muchos casos antes de los 15. El matiz importa: la mayoría sí identifica que es riesgoso, y aun así lo hacen. La presión social y la búsqueda de validación pesan más que el miedo. Saber qué es el sexting no equivale a entender sus consecuencias.
Lo mismo con la pornografía: una parte significativa de los encuestados la ha visto, por curiosidad, recomendación de amigos, ventanas emergentes o presión de un contacto. Cuando un chico que no tuvo educación sexual busca respuestas ahí, normaliza lo que ve. Y esa exposición temprana es, además, una puerta de entrada al grooming y a la sextorsión.
Aquí el dato se conecta con otro de nuestros temas: cuando una imagen íntima se usa para chantajear, hablamos de sextorsión, un delito que está tocando la puerta de hogares comunes. Prohibir no alcanza, y esperar a que "sean mayores" en el mundo digital es llegar tarde. Tres preguntas abren la puerta sin sermón: "¿Con quién hablas en redes?", "¿escuchaste algo llamado sexting?", "¿alguna vez te pidieron una foto que no querías mandar?".
Imágenes falsas con IA: el bullying que ya no necesita una foto real
Aquí entra mi terreno técnico. Hoy una app de IA toma el rostro de un menor, lo monta sobre un cuerpo desnudo y genera una imagen que circula por WhatsApp o por el grupo de la escuela en minutos. El informe documenta que ya hay niñas, niños y adolescentes víctimas de estas imágenes falsas, muchas creadas y compartidas en contextos escolares sin que ningún adulto se enterara.

Y el hallazgo incómodo: el estudio detectó que un número preocupante de menores también ha usado apps de IA para generar imágenes sexuales, por curiosidad, reto grupal o para burlarse de otro. Tienen acceso libre a herramientas potentes sin entender su dimensión ética ni legal.

Lo que falla es tridimensional: la educación digital casi nunca habla de manipulación de imágenes ni de consentimiento visual; la legislación de muchos países todavía no contempla esto como delito; y los adultos no conocen las herramientas. El daño no es solo reputacional —es emocional y, muchas veces, difícil de revertir—. Una versión organizada y deliberada de esta dinámica es la que motivó la alerta del FBI sobre la red 764, donde adultos manipulan y extorsionan menores de forma coordinada. La alfabetización en IA dejó de ser un lujo.
"Yo sé más que mi mamá": por qué eso los hace más vulnerables
Muchos padres lo dicen con orgullo: "mi hijo me enseña a usar el celular". Es cierto que navegan con soltura. Pero la habilidad técnica no garantiza criterio. El informe lanza tres alertas claras: la mayoría desconoce qué es la identidad digital, cree que sabe más que sus padres sobre tecnología y, en consecuencia, no siente la necesidad de pedir ayuda ni de contar lo que vive en línea.
La identidad digital es el conjunto de datos, imágenes y rastros que dejamos al usar internet: cómo nos muestran, cómo nos buscan y, también, cómo pueden manipularnos o extorsionarnos. Si un chico no aprende a cuidarla, subestima el valor de su información, crea perfiles sin medir consecuencias y expone su imagen sin entender que todo lo digital deja huella. Y lo hace solo, porque cree que el adulto no entiende.
Saber usar una app no es lo mismo que saber protegerse. La idea de que "saben más que nosotros" solo es peligrosa si nosotros dejamos de aprender.
Qué hacer con este dato (no para controlar, para acompañar)

Después de tantos números, lo más fácil es sentir culpa. No es necesaria: no llegas tarde, llegas a tiempo. Criar en lo digital no es saberlo todo, es no soltar la mano mientras aprenden. Esto es lo que el propio informe propone, traducido a pasos concretos:
Pon palabras a lo que ya está en su mundo. Grooming, sexting, retos virales, IA. Pregunta sin juzgar y escucha más de lo que hablas. Si te mira con juicio cada vez que habla de lo que hace online, dejará de contarte.
Acompaña lo digital como acompañas lo físico. Si no lo dejarías solo en la calle con extraños, no lo dejes solo en un chat. Siéntate a ver qué juega y qué ve; eso también es crianza.
Usa herramientas de protección, no de espionaje. Grooming Argentina desarrolla GAPP, una app gratuita disponible en varios países de la región que permite denunciar un caso de grooming en tiempo real con un botón. Instálala, explícale para qué sirve y que, si tiene miedo, no está solo.
No cargues esto en soledad. Habla con otras familias y con la escuela. Cuando el entorno cambia tan rápido, lo que protege es el tejido que se forma entre todos.
Actualízate con curiosidad, no con vergüenza. No necesitas ser experto en ciberseguridad. Necesitas estar lo bastante cerca como para que tu hijo sepa que puede acudir a ti.
La solución no está en prohibir. Está en estar presente. Como dijo el Dr. Hernán Navarro, fundador de Grooming Argentina: "El ecosistema de internet se ha convertido en un espacio victimizante para las niñas, niños y adolescentes sin señales reales de salvaguarda."
El dato está. 6 de cada 10 hablan con desconocidos; 7 de cada 10 no saben nombrar el grooming. No te lo dejamos para que pierdas el sueño, te lo dejamos para que tengas la conversación. Tú decides cuándo.
Fuente: Red Grooming LATAM (2025). Informe 2024-2025: Riesgos y prácticas digitales de niñas, niños y adolescentes en América Latina. Presentado el 13 de mayo de 2025 en Ciudad de México; basado en 28.360 encuestas anónimas a NNA de 9 a 17 años en 15 países. Disponible en: groominglatam.org.
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